Tercera entrega de la saga de Juego de tronos, de George R. Martin: Tormenta de espadas. Y en esta ocasión asistimos a la ruina y devastación de las tierras de Poniente, mientras que, en las Ciudades Libres, Daenerys de la Tormenta recluta un ejército de Inmaculados dispuestos a devolverle su legítimo trono; más allá, en el Muro, una horda de miles de Hombres Salvajes avanza dispuesta a superar la frontera e invadir las tierras de los Hombres Arrodillados. Jon Stark emerge con una fuerza arrolladora, su medio hermano Robb se asienta sobre el Trono del Norte y su hermana mayor es una pieza más en la política de Poniente, por la que se siente, en ocasiones, rabia y lástima.También en este libro el personaje más destacable es Tyrion Lannister, sin duda el mejor retratado a través de sus irónicos diálogos, la fuerza de su astucia y, quizá, hasta su puntito de caridad hacia algunos miembros de la familia Stark... Inteligencia que no le hace temblar, sin embargo, al tomar casi al final del libro una de las dicisiones más importantes de su vida.
El final de la novela, inesperado, nos abre la puerta hacia el desarrollo, en el cuarto tomo, de la trama articulada por algunos de los personajes más importantes. El lector puede elegir entre ponerse del lado de los astutos Lannister -que me recuerdan a las artes de Maquiavelo-, los más humanos Stark -sin olvidar sus poderes mágicos- o algunas de las casas secundarias...
